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La ciencia descubrió la razón por la que perdemos el apetito cuando nos rompen el corazón

Bueno, excepto el apetito por el chocolate: eso salva vidas.

Si has pasado por una o mas rupturas amorosas, entonces de seguro sabes que una de las primeras cosas que nos pasan (además de tener deseos de llorar o de romper todo lo que encontremos) es que perdemos el apetito. Aunque a menudo vemos en las películas a personajes se dedican a comer mucho chocolate y helado, la verdad es que en la realidad rara vez sentimos deseos de poner alimentos en nuestro cuerpo. En general nos sentimos un poco extraños y la comida es realmente lo último que tenemos en nuestra mente.

Un escritor curioso, proveniente de los Países Bajos, se decidió a investigar ese tema en profundidad y lo que descubrió es extremadamente interesante.

Sucede que después de un quiebre amoroso las hormonas se vuelven locas, especialmente si la decisión no fue nuestra y fue tomada por nuestra ex pareja. Nuestro cuerpo sufre bajo el estrés que se propaga rápidamente gracias al cortisol e incluso es posible que experimentes un ritmo cardiaco más elevado junto a dolores estomacales. Con todos esos síntomas es obvio que no tengamos ganas de comer nada.

Según Ger ser Horst, profesor de neurobiología en los Países Bajos, el cuerpo entra en modo de sobrevivencia, tal como lo haría ante cualquier catástrofe o desastre natural. Una ruptura también puede ser una catástrofe, incluso si es algo más personal. El cuerpo se prepara para lidiar con la situación y el sistema nervioso simpático entre en acción, disminuyendo la rapidez de la digestión y evitando que sientas hambre.

Según Horst, las áreas del cerebro que controlan el deseo de comer y nuestras emociones se encuentran muy cerca, algo que presenta otra posible explicación para este fenómeno:

“Las áreas de nuestro cerebro que controlan las emociones y el dolor emocional también regulan cómo comemos, nuestra necesidad de comer y lo que saboreamos. Estas áreas se encuentran cerca, entonces pueden influenciarse mutuamente”.

– Ger ser Horst a Vice.

Una vez que el shock inicial se desvanece nuestro hambre vuelve a la normalidad y como nuestro niveles de oxitocina están bajos (aquella hormona que se secreta cuando estamos enamorados y también cuando comemos chocolate) no es sorprendente que escojamos comer muchos helados, pizzas y galletas.

Así que al fin entendimos, a nivel biológico, la razón por la cual los quiebres amorosos afectan de tal forma nuestro apetito.

No te preocupes, el desamor es parte de la vida y pronto pasará. Además, mejor estar comiendo helado que mal acompañado.

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