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“Esto es lo que no sabes de mi hijo”: La emotiva carta de una madre a un acomodador del estadio

“Podrías haber pensado que mi hijo estaba malcriado, o que yo era una débil incapaz de decirle que no a un niño de tres años”.


A veces una buena acción es más de lo que uno imagina. Encontrar leche para un pequeño es más que satisfacer su sed o dar paz a su mamá preocupada. Eso es lo que una carta de una mujer evidencia al dar las gracias a un acomodador de un estadio que hizo mucho más de lo que debía para poder entregar leche a su pequeño.

Revisa sus hermosas y agradecidas palabras, que contienen un secreto que el acomodador no vio sobre su hijo, a continuación:

“Al acomodador en el juego de los Cardinals que pasó dos entradas buscando una botella de leche para mi hijo:

Cuando te pregunté si sabías dónde podía encontrar leche para mi hijo, en el Estadio Busch en una sofocante tarde de verano, esperaba que me dijeras que no tenía suerte, o que quizás ofrecieras un consejo.

En lugar de eso, nos llevaste a través de varias secciones a través del Club Redbird a pesar de que nuestras entradas no nos daban el acceso, porque sabías que allí había una panadería, pero se les había acabado la leche. En lugar de rendirte, nos tomaste tres pisos más abajo a una tienda en el área principal, lugar en que de nuevo nos sorprendimos porque te quedaste y nos ayudaste a buscar. Así que nos llevaste por la mitad del estadio a una tienda de donas, donde por fin encontramos lo que buscábamos. Mientras pagaba, tú tomaste la bombilla que mi hijo pedía, y luego nos llevaste por la mitad del estadio y tres niveles más arriba y a través del Club Redbird y otras secciones para asegurarte de que no nos perdíamos en nuestro camino de vuela, porque habíamos tenido que viajar mucho para encontrar esa botella de leche. Nos tomó dos entradas, pero te aseguraste de que mi hijo estuviera feliz.

Hiciste todo eso sin saber que la leche era importante para nosotros. Podrías haber pensado que mi hijo estaba malcriado, o que yo era una débil incapaz de decirle que no a un niño de tres años. Si pensaste eso, no lo mostraste. Fuiste maravilloso.

Lo que no sabías es que bajo la camiseta de mi hijo hay una línea central y un tubo de alimentación. No sabías que las formas y funciones de su pequeño cuerpo son inusuales y conllevan que se deshidrate fácilmente, pero también que beber mucha agua podría llevarnos al hospital y por la razón que sea, contra la lógica, la leche es lo que mejor tolera en este momento.

No sabías que por la mayor parte de los últimos tres años ha sido muy difícil encontrar lugares a los que ir con él, o que en los últimos meses optamos por no dejar que sus necesidades médicas nos impidan hacer cosas, y aceptar las entradas de nuestros amigos para este partido de los Cardinals fue un pequeño triunfo para nosotros. No sabías que estamos enfrentando una cirugía pronto que podría mantenernos en cuarentena en nuestra casa por semanas o meses; o que yo había olvidado llevar su leche porque recibí una llamada extensa inesperada su doctor mientras empacábamos para el juego.

No sabías esas cosas. Viste a un niño que quería leche, y fuiste bondadoso con él. Y no puedo agradecerte lo suficiente”.

La carta fue publicada por la mamá Amy en su blog The Gutsy Life en que relata los desafíos que enfrenta cuidando de “L” (cuyo nombre resguarda), y avanzando en su tratamiento.

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